El reciente cambio en la categoría de conservación de especies emblemáticas de
la Antártica y territorio subantártico en la Lista Roja de la UICN (Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza) encendió una señal de alerta
a nivel global. El pingüino emperador y el lobo marino antártico fueron clasificados
como “En Peligro”, mientras que el elefante marino del sur pasó de
ser “Preocupación Menor” a la categoría de “Vulnerable”, evidenciando los efectos
combinados del cambio climático y la propagación de enfermedades como la
Influenza Aviar Altamente Patógena.
En este contexto, el trabajo de monitoreo y conservación que
realiza Wildlife Conservation Society Chile en la Región de Magallanes adquiere
especial relevancia, al generar información clave sobre el estado de especies y
ecosistemas en el extremo sur del país.
“El deterioro de especies en la Antártica y zonas subantárticas es una señal clara
de que la crisis climática está impactando ecosistemas completos. No se trata de
fenómenos aislados, sino de cambios que alteran la disponibilidad de alimento, los
hábitats y la salud de la fauna”, indicó Diego Flores, director de WCS Chile.
Uno de los casos más relevantes, es el del elefante marino del sur, especie clave
para el equilibrio de los ecosistemas marinos -que, en una colonia de cerca de 220
individuos que habita en bahía Jackson, en el área de conservación del Seno
Almirantazgo y aledaña al parque Karukinka- es monitoreada desde hace 17
años por WCS Chile.
Los registros recientes muestran estabilidad en la reproducción, con
alrededor de 30 crías anuales en los últimos años, cuyo récord más alto -37
cachorros- fue registrado esta temporada 2025- 2026.- Esto demuestra que, pese
a las amenazas globales, la colonia de bahía Jackson continúa
creciendo, constituyéndose en un refugio relevante.
Sin embargo, la organización advierte que nuevas amenazas podrían afectar esta
tendencia. Entre ellas, el aumento de la temperatura del océano, la disminución de
presas y la irrupción de enfermedades emergentes como la Influenza Aviar, que ya
ha generado alta mortalidad masiva en mamíferos marinos en otras regiones de
Chile y del cono sur.
“El monitoreo continuo de la colonia de elefantes marinos en bahía Jackson y su
relativo éxito reproductivo, nos alienta a continuar el trabajo de protección costero
marina de forma integral. Lo anterior, dentro de una red público privada que aporte
e informe en la toma de decisiones de
conservación y, además entregue resguardos de alerta temprana frente a eventos
como la Influenza Aviar”, señaló Flores.
“Esta enfermedad ha dejado de ser un problema exclusivo de las aves. Hoy vemos
cómo se expande hacia mamíferos marinos, afectando especialmente a especies
que viven en colonias densas. Esto, sumado al cambio climático, configura un
escenario de alto riesgo”, agregó el director de WCS Chile.
El elefante marino del sur es considerado un depredador tope y un indicador de la
salud de los ecosistemas marinos. Su presencia en el extremo sur de Chile refleja
la importancia de estos hábitats, que cumplen funciones clave en la regulación
climática y la biodiversidad.
Desde WCS Chile enfatizan que la conservación de estos ecosistemas es
fundamental para el país. “El extremo sur de Chile es parte de un sistema
ecológico único a nivel planetario. Mantener su equilibrio es esencial no solo para
la biodiversidad, sino también para el bienestar de las personas”, señaló su
director.
En este escenario, la organización hace un llamado a fortalecer el monitoreo
científico, avanzar en medidas de protección efectivas y reforzar la colaboración
entre instituciones para enfrentar de manera integral los impactos del cambio
climático y las enfermedades emergentes.
El trabajo que WCS Chile desarrolla en el Parque Karukinka forma parte de estos
esfuerzos, aportando evidencia científica para la toma de decisiones y
contribuyendo a la protección de especies que dependen de ecosistemas
saludables para sobrevivir.